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V – Fragmentos de Lucidez

Publicado por Bill Braga en Memorias, Psicología, Psiquiatría, Chamanismo
data: 10/01/2020

Desperté. Esta vez sabía bien adonde estaba… En esa clínica… Por más que intentasen, los remedios no me podían dominar, yo era el señor de mí, aunque los médicos me dijeran lo contrario. Disculpe la interrupción, volvamos a Juiz de Fora. Sí, allá recibí un cariño especial, y conviví con la diversidad, una diversidad agradable, diferencias en armonía. Y mi cabeza se abría… Me acordaba de Sandra, de Calabar, me acordaba de mi novia… La fecha era festiva, y no había nadie más animado que yo en esa ocasión. Todo era fiesta. Siempre habrá conservadores que dirán que esto es una señal más… Señal solo si es de alegría y felicidad… Ellos se empeñan en catalogar de euforia… Ciertos médicos no soportan el exceso de felicidad ajena… La ciencia y sus clasificaciones… Volvamos a la fiesta.

Marquinhos, el simpático compañero de mi padre cumplía en esa fecha cuarenta y pocos años. La fiesta estaba armada… Había muchos gays, lesbianas, simpatizantes, el “fervo” se agitaba, como decían ellos. Yo comencé a regar mi organismo de cerveza desde el atardecer. Me embalé en medio de sorbos y bocanadas de cigarros baratos, prosas y más prosas… Y he aquí una figura, tal vez una de las figuras-llave para entender cómo vine a parar aquí, me cautivó… No hay mucho que explicar, tal vez la locura sea siempre seducida por la aventura. Pero esa mujer, Tatiana, sin saber, me sacó del centro de gravedad. Una mezcla de características se pegó en mi mente, de un modo que demoraría bastante para salir. Así como la Sandra… Tatiana era psicóloga del Movimiento Gay Mineiro, el MGM, bonita, mujeraza, tenía contenido, actitud y conocimiento. Ingredientes apasionantes, ¿no? Una conversa cautivante, una belleza intrigante, un gusto por el estilo rock´n roll de la vida… Ella corporizaba mis deseos más insanos y más ocultos. ¿O era solo una persona extraordinaria? Tal vez las dos cosas… O ninguna de las dos… El hecho es que esta señorita me encantó. Y conversamos por horas, y horas y horas… Tal vez no haya sido tanto tiempo, pero las memorias porfían en escapar de mi mente… Es difícil recordar los detalles, sus trazos… Su figura se fijó como un espejismo en mi mente. Sin forma exacta, pero siempre encantándome. Tal vez sean los remedios. Malditos. Ella tenía una novia. Yo tenía una novia. ¡Agradable y sabrosa confusión! Y Sandra todavía estaba en mi mente, debía haber ido más allá de esa simple conversación. Pero algo me decía que no podía. Y el noble traidor Calabar… ¡Una cerveza más en Juiz de Fora! ¡No!

Se fueron las luces de mi cuarto. Esa es la falta de libertad de la que les hablaba. Hasta quieren imponer el horario en que debes dormir en una clínica… No tenemos derecho a controlar la propia luz. Esa es la moral de los “sanos”. Pero los remedios no me dominan. Ni la falta de luz. Necesito explicar, ustedes tienen que entender la tela de sentidos. Sin luz no hay cómo. Pero siempre hay una luz. Es tan grande el flujo de ideas en mi mente que no logro dormir. La enfermera llega para acompañarme en la madrugada que entra. ¡Qué simpática es ella! A veces parece hasta forzado… Pero no, tal vez no finja… Aún hay personas buenas en el mundo de los “sanos”… Eso espero… Con ella llegan los remedios, necesito aprovechar el tiempo que ellos me dejan para continuar contándoles… Estaba en Juiz de Fora…

La noche fue cayendo y la agitación era cada vez mayor… Mis hormonas, pensamientos y sentimientos estaban muy agitados, confusos, todo pasando demasiado rápido. La música estimulaba en un ritmo de poner estacas. Yo fluía. Regado cada vez por más cervezas que bajaban como agua y cigarros que inundaban mis pulmones y estimulaban mis neuronas. Quería experimentar. Tenía que permitirme experimentar aquello que quería. No podía haber culpa, el ambiente era de libertad, en un sentido pleno… La escena estaba perfecta para liberarme de amarras y ceder a todas las tentaciones y experiencias que se presentaban. Tatiana, bisexual, una posibilidad en abierto; el MGM en plena fiesta, yo allí, admirado por todos y al mismo tiempo encantado con el ambiente… No podía perder otra oportunidad, como lo hice con Sandra… Un sorbo más, otro cigarro más…

Mientras todo eso estaba pasando por mi mente, ese torbellino de emociones elevado a su máxima expresión por el alcohol, comenzó un show de drag-queen. Era un evento bastante común allí, gracioso y relajado. Permanecí sentado, próximo al bar, mirando sin prestar atención al show. Mis pensamientos me consumían más y más… Luego, después del show, la drag que se presentó se me aproximó y comenzó a jugar. Entré en el juego por un tiempo, pero no estaba interesado en el juego, sino en ella, que huía de mi campo visual. A esta altura ya no pensaba más en mi novia ni en Sandra, mis energías estaban todas direccionadas hacia esa conquista. Cómo me perturbó sin ella saberlo… Una simple conversa provocó ese descargo de emociones… Y sin ceremonias, la drag en medio de sus juegos jocosos decidió sentarse en mis piernas y me tocó bromeando.

No puedo acordarme bien de la reacción, pero sé que ese gesto despertó una explosión en mí… Una invasión. Invadido. Fue así que me sentí. No di toda esa libertad para el muchacho travestido de drag. Él transpuso una zona que no debía, y aún más, en un momento en que yo estaba a mil por hora. La combinación explosiva detonó. Yo estallé. Me puse agresivo. Rabioso, sería más adecuado. La sangre subió, se coaguló. Alejaron a la drag de mí, yo me aislé de la fiesta. Estaba quebrada la euforia del momento, una mezcla de indignación, rabia y revuelta se posó en mí. Me aislé con la música. Nadie comprendió, ni siquiera usted debe estar comprendiendo esa gran confusión con una broma liviana. Ni yo lo puedo entender, incluso porque la escena no viene de forma clara a mi mente, solamente flashes de explosión, amenazas de violencia, aislamiento. Mi padre no entendió, me dio un sermón de moralista libertario y me dijo que yo estaba siendo un idiota. Tal vez era verdad, pero no podía verlo. Tal vez ese acto aislado de la drag había quebrado una cadena de emociones, invadido mi universo fantasioso, en un momento de liberación de los deseos que yo reprimía, por toda esa avidez de experiencias sensoriales y sexuales. Y la liberación se transformó en represión… Tal vez ahí mi camino para la Clínica Pinel se haya acelerado. Pero no hay causas, solo procesos fragmentarios, así como las memorias que me vienen a la mente son constantemente suprimidas por los medicamentos.

 

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Bill Braga -
16 Comentários
  1. Rod

    Grande Bill,

    Eis-me aqui, cativado, agarrado no teclado, aguardando o próximo capitulo :)

    Muito, muito bem escrito. Sinto muito orgulho de seu talento e sua coragem em escrever esse blog. Deveria até ser filme!

    Abraços
    Rod

    • Bill Braga

      Hey Rod,

      Que ótimo que você está tão envolvido… Você esteve aqui um pouco depois de tudo isto, me lembro bem…

      Obrigado cara, o que você chama de coragem, para mim talvez seja necessidade… Filme, só se você fizer a trilha…

      abraços!

  2. Virgínia Dantas

    Oi Bill, acredito sim que você continuar escrevendo vai ajudar muito a você entender tudo que se passou e está se passando com você, como também a se conhecer e a se tornar uma pessoa cada vez melhor. Pode contar com mais essa companhia nas suas narrativas, estou adorando a sua forma de escrever… ficaria horas e horas lendo… Eu não sei escrever tão bem quanto você, mas uma forma que tenho de tentar me conhecer melhor e de reviver tudo que já fiz, todos os meus problemas e fantasmas, é conversar sozinha… Acho que cada um tem sua forma e você com certeza vai conseguir se entender…. E eu estarei acompanhando tudo…. Você ganhou mais uma seguidora e admiradora…
    Bjão da prima
    Vivi

    • Bill Braga

      Oi Vi,

      Sim, escrever é buscar o reencontro conosco. É mergulhar nas nossas profundezas frente ao desafio do papel em branco, e essa é a busca incessante. Conversar sozinho às deve ser bom também, ouvir a si mesmo..

      Fico feliz com tua companhia e admiração, logo eu que sempre te admirei também!

      beijos

  3. Denise Menin

    Ei Bill. Qual não foi minha surpresa ao ouvir a Vi: “tia, você já leu o que o Bill tem escrito?ele me fez chorar…”
    E aqui estou eu, lendo,encantada e sufocada por suas palavras. Encantada por parecer ler um livro de autor vivido, marcado por cicatrizes de uma boa guerra (se é que isso é possível) e sufocada por saber serem verdades todas essas experiências vividas por você, um menino, lindo, querido, e que se eu pudesse, se tivesse uma forma, te protegeria de sofrimentos e dor, como faria com todos os meus sobrinhos que amo tanto! E aí está você, se revelando um exímio escritor! Se fôr bom pra você Bill, continue sua saga e conte pra gente o final feliz.
    Porque você é o final feliz!!
    um beijão da
    tia Dê

    • Bill Braga

      Oi tia Dê…

      Que bonitas suas palavras… Sim a guerra foi dura mais foi boa, as cicatrizes que ficaram, ficaram para aperfeiçoar. O sufocamento é também fruto disto: você batalhando comigo, juntos caminhando pela tênue linha que separa “lucidez” e loucura”.
      Continuarei contando, e conto com sua carinhosa companhia…

      O fim, talvez sim, seja eu, portanto ainda é um fim em eterna construção….

      beijos

  4. Bruno Viveiros

    Ei Gabriel. Estou lendo você. Beleza de Texto. Grande abraço,
    Bruno.

    • Bill Braga

      Olá Bruno!

      Que bom que está acompanhando. Obrigado cara, um grande escritor como você dizer tais palavras, me honra muito.

      Grande abraço, meu amigo!

  5. Myriam Menin Ferreira

    Meu querido Biel,espero que no meio deste emaranhado de lembranças voce ache o seu caminho. Voce sabe que todos nos torcemos por voce. Beijo Vó

    • Bill Braga

      Querida Vó… O caminho foi encontrado, mas é permanente construção… E as lembranças talvez sejam o fermento da (re)contrução permanente!

      Obrigado pela fidelidade na leitura, ainda que dolorosa!

      beijos

  6. Vinicius

    Gabriel,
    Estou aguardando os proximos posts!!!
    Manda ver brother!!! heheheeh
    abração

    • Bill Braga

      Já estão no forno, a ponto de sair camarada!
      Fique do olho, e obrigado pela amizade!

      abraços

  7. Junia Mortimer

    Ei, Bill! Estou te lendo sempre também. Super textos! Beijo grande.

    • Bill Braga

      Oi Junia… Que bom saber que você também me acompanha nesta caminhada… Sua companhia se fez presente também nesta época narrada, sem que você o saiba, seus escritos me acompanharam sempre..

      beijos, e muito obrigado!

  8. Lucas Ferrari

    Grande Bill! Noto a recorrência do tema Liberdade em várias passagens: lidar com o dinheiro e com o tempo na ida pro Rio, a questão da liberdade sexual, o episódio com a drag e, principalmente, o claustro. É interessante que, num relato tão íntimo e pessoal, você tenha a habilidade de estabelecer pactos de cumplicidade com o leitor, por mais distante que este possa te ser, através de um tema que é tão importante pro cidadão “pós-séculovinteano”, que acabou de descobrir (no sentido de “cair a ficha”) que liberdade não é o que lhe haviam dito que era. Liberdade não é mais ter grana pra comprar um carro (o consumismo se enterra), nem pra dizer o que quiser (o que esse Quiser significa?) e nem conhecer-se (tão relativas essas verdades íntimas). Acho que vivemos numa época de superação de antigos critérios/objetivos que definiam liberdade e se bobear viveremos ainda numa época de definição dos próximos critérios/objetivos… Talvez essa liberdade esteja entre o claustro da loucura e a bela vista do atlântico no Parque as Ruínas…

    Grande abraço e continue com as postagens!

  9. Bill Braga

    Sim meu caro Lucas, concordo com tuas reflexões.

    Talvez a loucura seja o extremo da liberdade associado ao auge da criação. Quando tudo que é sólido desmanchou no ar, parafraseando o velho Karl, quando as velhas noções de liberdade e prazer não mais atendem nossos desejos, talvez estejamos tão perto da loucura, quanto da revolução à la Marcuse.

    Abraços

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