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¡Todo el mundo es pasajero!

Publicado por Sebastião Verly en Crónicas, Historia
data: 17/11/2009

Todo mundo é passageiro!

La mente humana trae y lleva recuerdos. Hoy mismo estaba verificando cuan efímero es todo en esta vida. Todo pasa, olvidamos y nos olvidan más rápido de lo que imaginamos.

Hace casi cinco décadas, cuando llegué a Belo Horizonte, los tranvías circulaban día y noche en el centro y en los barrios de la Capital de las laderas haciendo todo ese ruido. Sus paradas finales eran conocidas como abrigos de tranvías.

Me acordé de que había poquísimos automóviles a gasolina en la capital. Tan pocos, que las multas a vehículos aparecían diariamente en los periódicos de mayor circulación y prestigio. Y lo más interesante era que, después de las multas por pasar con el semáforo en rojo, la infracción con mayor número de incidencia era justamente pasar por el tranvía parado. Esto porque los pasajeros se arriesgaban y descendían por los dos lados de ese tipo de transporte, aunque el conductor ya hubiese bajado la barrera de madera del lado del tránsito. Había una infracción que nunca entendí que era la de abrir las puertas del carro también por el lado del tránsito.

Ya recordé en algunos de mis escritos del famoso Cine Gratis que era también anunciado en los periódicos indicando las plazas y barrios donde se realizarían presentaciones a cielo abierto. Muchos de nosotros frecuentábamos el evento mucho más para encontrar pareja. El término paquerar aún no era muy usado, en esa época decíamos flirtear.

En parejas y a veces en grupo, íbamos a las plazas donde estaba el cine en los días que no teníamos clases, para flirtear con las jovencitas. Me olvidé de casi todos los términos que usábamos para iniciar el romance. Existía el tradicional ¿Puedo hablar contigo? ¿Puedo acompañarte? Y otras frases espontáneas. Muchas relaciones comenzaron ahí. Pero la mayoría que comenzó por ahí, por ahí mismo terminó.

Muchas veces la joven vivía en barrios distantes y el transporte colectivo demoraba mucho y funcionaba solo hasta una hora determinada de la noche. La mayoría de los jóvenes, como nuestro grupito, evidentemente no tenía automóvil propio. Una de las formas de atraer a la jovencita era tener un manojo de llaves en las manos para dar la idea de que teníamos coches. Había un compañero de nuestro grupo que incluso consiguió una pequeña pieza con el logo de una marca de automóviles que él colocaba con una cadenita en su llavero. Eso hacía que las chicas que participaban del footing en kermeses, Ferias, Cine Gratis y eventos similares, nos diesen una miradita.

Todo mundo é passageiro!

Recuerdo una fiesta en la Praça do Trabalhador, en la salida para Betím, que nos entretuvimos tanto que cuando nos dimos cuenta ya era media noche. No había más autobuses. Fuimos en un número de tres o cuatro a dormir en la casa de un pariente de un compañero. La casa estaba a pocas cuadras de la plaza. En aquella época, decíamos que la persona que tenía el coraje para tal comportamiento era cara de palo. Nosotros éramos unos tremendos caras de palo.

Casi no bebíamos, primero por valores familiares, después porque la bebida en general era muy cara y en tercer lugar porque beber era una cosa para ocasiones muy especiales, no para todos los días.

Todo mundo é passageiro!

Adorábamos frecuentar juegos deportivos, especialmente el vóley en los colegios religiosos femeninos. Y acompañábamos a la hinchada: “Pasó, pasó, pasó un avión. En él estaba escrito Sacre Coeur es el campeón.” Nos quedábamos horas y horas en las tardes de sábado sentados en los pequeños muros de los colegios más cercanos al centro.

En esa época, cuando alguien no quería pagar el tranvía por cualquier pretexto, el conductor decía: todo el mundo es pasajero, es claro que menos él mismo, el conductor y el motorneiro. ¿Quién se acuerda lo que significan esos dos sustantivos? Según Houaiss, conductor es el funcionario que cobra y/o recoge pasajes en transportes públicos. Motorneiro es el individuo que dirige el tranvía.

Así, como constatamos, los conductores y motorneiros no duraron para siempre. ¡Todo el mundo es pasajero!

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Sebastião Verly - Sociólogo, Cronista, residente em Belo Horizonte - MG.
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