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Mao Tsé-tung – Citas – Sobre la Práctica – parte 2 – El Conocimiento Racional y la Transformación de la Realidad

Publicado por Editor en Mao Tsé-tung
data: 26/04/2010

Mao Tsé-tung – Citas - Sobre la Práctica - parte 2 El Conocimiento Racional y la Transformación de la Realidad

El movimiento del conocimiento no termina en el Conocimiento Racional. Si el movimiento del conocimiento se detuviese ahí, sería resuelta sólo la mitad del problema y, más aún, la mitad menos importante. El problema más importante no consiste en comprender las leyes del mundo objetivo para estar en condiciones de interpretarlo, sino en aplicar el conocimiento de esas leyes para transformarlo activamente. La importancia de la teoría es necesaria y única porque puede guiar a la actividad práctica. Si tuviéramos una teoría justa pero nos contentáramos con hacer de ella un tema de conversación y la dejamos archivada en lugar de ponerla en práctica, semejante teoría, por buena que sea, carecerá de cualquier significado. El conocimiento comienza por la práctica, y todo el conocimiento teórico, adquirido a través de la práctica debe ser nuevamente llevado a la práctica. La función activa del conocimiento no se manifiesta sólo en el salto activo del conocimiento sensorial para el conocimiento racional, sino también en algo que es aun más importante, debe manifestarse en el salto del conocimiento racional a la práctica. El conocimiento adquirido sobre las leyes del mundo debe ser dirigido de nuevo a la práctica transformadora del mundo, hay que aplicarlo nuevamente en la práctica de la producción, en la práctica social, política, bien como en la experimentación científica. He aquí el proceso de comprobación y desarrollo de la teoría, la continuación del proceso global de conocimiento. Muchas teorías de las ciencias naturales son reconocidas como verdaderas no sólo porque fueron creadas por científicos, sino porque fueron comprobadas por la práctica científica ulterior.
¿Se consuma aquí el movimiento del conocimiento? Respondemos sí y no. Cuando los hombres, como miembros de la sociedad, se dedican a la práctica transformadora de un determinado proceso objetivo, sea natural o social, en una etapa determinada de su desarrollo, pueden, como consecuencia del reflejo del proceso objetivo en su cerebro y de su propia actividad consciente, hacer avanzar su conocimiento desde un grado sensorial hasta un grado racional y crear ideas, teorías, planes o proyectos que correspondan, en términos generales, a las leyes que rigen el proceso objetivo en cuestión. Luego, llevan esas ideas, teorías, planes o proyectos a la práctica de ese mismo proceso objetivo. Si alcanzaran los objetivos formulados, o sea, si en la práctica de ese proceso consiguen realizar las ideas, teorías, planes o proyectos previamente elaborados, o realizarlos en líneas generales, entonces puede considerarse consumado el movimiento del conocimiento de ese proceso específico. Pueden darse por cumplidos los objetivos previstos cuando, por ejemplo, en el proceso de transformar la naturaleza, se realiza un proyecto de ingeniería, se verifica una hipótesis científica, se fabrica un utensilio o se hace una cosecha, o en el proceso de transformar la sociedad, el éxito de una movilización, la victoria en una disputa política, o se cumple un plan de educación o de salud. Sin embargo, generalmente, sea en la práctica que transforma la naturaleza o en la que transforma a la sociedad, muy rara vez se realizan sin ninguna alteración de las ideas, teorías, planes o proyectos previamente elaborados por los hombres. Esto se debe a que las personas que se dedican a la transformación de la realidad están siempre sujetas a numerosas limitaciones; no sólo las condiciones científicas y técnicas existentes, sino también al desarrollo del propio proceso objetivo y el grado en que éste se manifiesta, por aún no haber sido completamente revelados los diferentes aspectos y la esencia del propio proceso objetivo.
En esta situación, debido a que en el transcurso de la práctica se descubren circunstancias imprevistas, frecuentemente se modifican parcialmente, e incluso algunas veces completamente, las ideas, teorías, planes o proyectos. Dicho con otras palabras, hay casos en que las ideas, teorías, planes o proyectos originales no corresponden en parte o en su totalidad a la realidad, son parcial o totalmente errados. En muchos casos, sólo se logra corregir los errores después de repetidos fracasos y se hace el conocimiento coincidir con las leyes del proceso objetivo y, por lo tanto, transformar lo subjetivo en objetivo, es decir, alcanzar en la práctica los resultados esperados. En todo caso, cuando se llega a este punto, puede considerarse relativamente consumado el movimiento del conocimiento humano a un dado proceso objetivo en una etapa determinada de su desarrollo.
Cuando se trata de movimientos sociales, los auténticos dirigentes no sólo deben saber corregir los errores que se descubran en sus ideas, teorías, planes o proyectos de la forma afirmada anteriormente, sino que también deben saber avanzar y mudar en su conocimiento subjetivo, conforme un determinado proceso objetivo avanza y muda, pasando de una etapa de desarrollo a otra, y conseguir que todos los que participan del movimiento hagan lo mismo, es decir, deben llegar al punto de saber corresponder a las mudanzas producidas en la situación, nuevas tareas y nuevos planes de trabajo. Hay períodos en que la situación cambia demasiado rápido y si el conocimiento de los dirigentes no muda tan rápido como la situación, éstos se tornarán incapaces de conducir al movimiento a la victoria.
En la práctica social el proceso de nacimiento, desarrollo y extinción es infinito. Igualmente infinito es el proceso de nacimiento, desarrollo y extinción en el conocimiento humano. Es justamente porque la práctica del hombre, que transforma la realidad objetiva de acuerdo con determinadas ideas, teorías, planes o proyectos, progresa constantemente, que el conocimiento humano de la realidad objetiva se profundiza sin cesar. El movimiento de mudanza en el mundo de la realidad objetiva es eterno e ilimitado; igualmente eterno e ilimitado es el proceso de conocimiento de la verdad que los hombres prosiguen a través de la práctica. Nuestra conclusión es que nosotros somos, por la unidad concreta e histórica de lo subjetivo y de lo objetivo, de la teoría y de la práctica, del saber y del hacer, y nos oponemos a todas las concepciones que se alejan de la historia concreta.
La lucha por la transformación del mundo implica el cumplimiento de las siguientes tareas: transformar el mundo objetivo y, al mismo tiempo, transformar el propio mundo subjetivo, o sea, las capacidades cognitivas de cada uno y la relación entre el mundo subjetivo de cada uno y el mundo objetivo.
Descubrir la verdad a través de la práctica y, una vez más a través de la práctica, comprobarla y desarrollarla. Partir del conocimiento sensorial y desarrollarlo activamente convirtiéndolo en conocimiento racional; pasar del conocimiento racional a la dirección activa de la práctica para transformar el mundo subjetivo y el mundo objetivo. Practicar, conocer, practicar otra vez y conocer de nuevo. Esta forma se repite en infinitos ciclos y en cada ciclo, el contenido del conocimiento se eleva a un nivel cada vez más alto.

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